En esta vida es difícil inventar algo nuevo, porque muchas cosas ya están hechas (y si no que se lo digan a Ana Rosa Quintana...), pero lo grave es cuando no sólo no inventas sino que además comparas. Odette, estrenada en España con el insufrible subtítulo de Una comedia sobre la felicidad, llega con un halo de sucesora de Amélie que no le sienta demasiado bien. Tira de conceptos como realismo mágico, pero más bien es una fábula naif. El tono funciona, porque cuando la ingenuidad es deliberada siempre nos despierta una sonrisa. Pero a veces se pasa, como en la escena, casi al final, en que todos los personajes se ponen a bailar sin demasiada coherencia... ¿estamos en El otro lado de la cama y no me había dado cuenta?
Odette y Balthazar Balsan, cara a caraUna película como Odette triunfa cuando generas un personaje. Como lo hizo Amélie, por ejemplo. Pero Odette se queda en el camino, y no es culpa de Catherine Frot (aunque sí es cierto que se la ve ligeramente descolocada en los momentos mágicos), ni de Albert Dupontel, ni de ninguno de los actores. Todos están en general bien, lo que se les echa de menos es más trabajo de perfilación. No puede ser que Odette sueñe con un gran escritor como si fuera lo más importante de su vida y apenas se altere el día en que éste llama a su puerta. Y sorprende que ese mismo escritor recurra a una persona que apenas recuerda cuando su vida pierde sentido. Demasiados saltos, y más cuando el final de la película podría haberse comprimido (y resuelto) mejor.
Odette es sobre todo una película sobre el amor, e intenta decirnos que ser feliz no es siempre amar en el sentido más romántico, sino que a veces amarse a sí mismo y aceptarse es un primer paso para el resto. Mensaje valiente y con potencial, pero el debutante Eric-Emmanuel Schmitt (escritor de profesión) se nos queda en el camino.
Y sin embargo, algunos guiños de la película son reseñables, como la propia familia de Odette (geniales sus hijos, especialmente Fabrice Murgia) y su presentación al espectador (que levante la mano quien no apostaba por una Odette solterona y amargada), o el desconcertante papel de Bruno Metzger como Jesús.
Y sin embargo, y pese a todo, Odette no es una mala película. Simplemente es una gran idea llevada a cabo de forma insatisfactoria. Quizá la mejor opción para este fin de semana si quieres huir de la fiebre Transformers...
Valoración-7
Odette se estrena el 6 de julio

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