Y tienen éxito, tanto que al final acaban "suequizando" (es decir, grabando su propia versión en plan casero) una gran cantidad de clásicos imperecederos del cine con resultados disparatados e hilarantes. Lo que quiere contar aquí el gran Michel Gondry (autor de las no menos idealistas e increíbles Eternal sunshine of the spotless mind (¡Olvídate de mí!) y The Science of Sleep (La Ciencia del sueño)), a través de un film personal y característico, es que en la era de la tecnología sigue habiendo lugar para las cosas hechas con alma y cariño. O tendría que haberlo. Por eso la película se enmarca en un videoclub que sólo vende VHS (¡qué tiempos aquellos!), y esconde detrás de su apariencia cómica y trágica a la vez un homenaje a la vieja usanza, a los años 90 en los que la música significaba cintas de cassette y el vídeo era igual a cintas VHS. Todo ello sin caer en el sentimentalismo barato pero logrando conmover al respetable, como quien habla con toda sinceridad, con historias que quizá no son reales pero pueden convertirse en ciertas porque, como se dice en la película, "el pasado nos pertenece".
Rebobine, por favorBe Kind, Rewind, así, no es sólo un homenaje a películas clásicas que han marcado a Gondry (Cazafantasmas, 2001 Una Odisea en el Espacio, Hora Punta 2, ...), es también una reflexión acerca del cine; es, de hecho, cine dentro del cine, o cómo cualquier persona que interactua con una película (detrás de las cámaras, actuando, delante de la pantalla) forma parte de la película a su manera. Y eso se puede extender a muchos otros ámbitos de nuestra vida diaria. Una película para soñar y sentirse bien al hacerlo y por hacerlo. Y es que existe otro tipo de cine. Para mí, ésta es la película del año.
Nota-9,5
Rebobine, por favor

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